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Arminianismo: ¡Consistentemente Inconsistente! PDF Imprimir Correo electrónico
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La Teologia Reformada - Estudios de Gracia

Por Jorge L. Trujillo


El Arminianismo es un sistema de doctrina introducido en 1610 por los seguidores de Jacobo Arminio bajo la dirección de Simón Epíscopo.  En tal sistema resumido en cinco puntos se enfoca la manera en que ellos creen que la salvación es obrada en los seres humanos. Esa  teoría fue desarrollada como una oposición a la interpretación Reformada Protestante sobre la salvación del hombre la cual sostiene que Dios en su soberanía divina y basado en su buena voluntad y amor inmerecido (gracia) hacía la humanidad y solamente sobre los méritos de Cristo, escogió salvar infaliblemente de la perdición eterna algunos de la raza humana para la gloria de su nombre.  

Aunque el Arminianismo es una creencia muy propagada en el pueblo Cristiano moderno, parece ser un sistema lógico, convincente y de acuerdo con la Escritura, la verdad es que todo lo opuesto a eso es cierto.  Este sistema aparenta ser una interpretación aceptable y ortodoxa de la Biblia, pero una vez analizado detenidamente y probado a la luz de la Palabra de Dios, queda sin fundamento alguno.  

Unos de los problemas del sistema Arminiano como ha de verse en éste corto análisis es que es una "inconsistencia total" desde el primer punto hasta el último.  El Arminianismo no solo "contradice" la verdad de la Biblia sino que se contradice a sí mismo; es una contradicción de términos donde se hacen declaraciones que en la mayoría de los casos la Biblia no respalda y otras donde se dicen cosas que el mismo sistema contradice.


Los Cinco Artículos Arminianos

Traducido de “The Creeds of Christendom – with a history and critical notes.”
Edited by Philip Schaff; revised by David S. Schaff
6th Ed. Grand Rapids: Baker Books, Reprint 1993; vol. 3, pp. 545-549.
 


Artículo 1. Dios, por un eterno e inmutable propósito en Jesucristo su Hijo, antes de la fundación del mundo, había determinado salvar, de la raza caída y pecaminosa de los hombres, en Cristo, por causa de Cristo y a través de Cristo a aquellos quienes, a través de la gracia del Espíritu Santo, creyeran en este su Hijo Jesús, y perseverasen en la fe, por medio de esta gracia, hasta el fin; y, por otra parte, dejar a los incorregibles e incrédulos en pecado y bajo ira, y condenarlos como separados de Cristo, según la palabra del Evangelio en Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; y el que no cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él”, y también según otros pasajes de la Escritura.

Artículo 2. En conformidad con esto, Jesucristo, el Salvador del mundo, murió por todos los hombres y por cada hombre, de modo que ha obtenido para todos ellos, por su muerte en la cruz, redención y el perdón de los pecados; sin embargo, nadie realmente goza de este perdón de los pecados excepto el creyente, según la palabra del Evangelio de Juan 3:16, “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna.” Y en la Primera Epístola de Juan, 2:2: “y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.”

Artículo 3: El hombre no tiene por sí mismo gracia salvífica, ni por la energía de su libre voluntad, en la medida en que, en el estado de apostasía y de pecado, no puede de sí y por sí ni pensar, ni desear, ni hacer cosa alguna que sea verdaderamente buena (como lo es eminentemente una fe salvífica); sino que está necesitado de ser nacido de nuevo de Dios en Cristo, a través de su Espíritu Santo, y de ser renovado en entendimiento, inclinación o voluntad, y en todas sus facultades, para que pueda rectamente entender, pensar, desear y efectuar lo que es verdaderamente bueno, según la Palabra de Cristo, Juan 15:5, “Sin mí nada podéis hacer.”

Artículo 4. Esta gracia de Dios es el comienzo, la continuación y la culminación de todo bien, aun hasta el punto de que el mismo hombre regenerado, sin gracia preveniente, asistente, despertante, siguiente y cooperativa, ni hará lo bueno ni soportará ninguna tentación al mal; de modo que todas las buenas acciones o movimientos que puedan concebirse deben ser adjudicadas a la gracia de Dios en Cristo. Pero en lo que respecta al modo de operación de esta gracia, no es irresistible, en la medida en que está escrito acerca de muchos, que han resistido al Espíritu Santo, Hechos 7 y en muchos otros lugares.

Artículo 5. Aquellos que son incorporados a Cristo por una fe verdadera, y así se han tornado partícipes de su Espíritu vivificante, tienen por esto capacidad plena para resistir contra Satanás, el pecado, el mundo y su propia carne, y para obtener la victoria; quedando bien entendido que es siempre a través de la gracia asistente del Espíritu Santo; y que Jesucristo los asiste a través de su Espíritu en todas las tentaciones, les extiende su mano, y si sólo ellos están dispuestos para el conflicto, y desean su ayuda; y no están ociosos, les guarda de caer, de modo que ellos no pueden, por argucia o poder alguno de Satanás, ser extraviados o arrebatados de las manos de Cristo, según la Palabra de Cristo, Juan 10:28, “Ninguno las arrebatará de mi mano.” Pero si ellos pueden, por negligencia, abandonar los primeros principios de su vida en Cristo, retornar al presente mundo malo, apartarse de la santa doctrina que se les entregó, perder una buena conciencia, [y] tornarse privados de la gracia, esto debe ser determinado a partir de la Santa Escritura, antes de que nosotros mismos podamos enseñarlo con plena persuasión de nuestras mentes.
 

 

Análisis de los Artículos Arminianos:  

Artículo 1. Dios, por un eterno e inmutable propósito en Jesucristo su Hijo, antes de la fundación del mundo, había determinado salvar , de la raza caída y pecaminosa de los hombres, en Cristo, por causa de Cristo y a través de Cristo a aquellos quienes, a través de la gracia del Espíritu Santo, creyeran en este su Hijo Jesús, y perseverasen en la fe, por medio de esta gracia, hasta el fin; y, por otra parte, dejar a los incorregibles e incrédulos en pecado y bajo ira, y condenarlos como separados de Cristo, según la palabra del Evangelio en Juan 3:36: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; y el que no cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él", y también según otros pasajes de la Escritura.  

Análisis: Los Arminianos dicen que Dios se ha propuesto salvar a quienes Él vio iban a creer y perseverar hasta él fin por medio de la Gracia. En cierto sentido este artículo parece presentar una verdad Bíblica y por lo tanto su error no es fácilmente detectado.  La equivocación está en que aunque es cierto que la Biblia dice que "él que persevera hasta él fin será salvo", esto en sí no significa lo que los Arminianos proponen o implican en este primer artículo y es ahí donde vemos este tan grave error.  En realidad esta declaración Arminiana encierra la idea de que la salvación está “basada” en la fe inicial y la perseverancia (fe y obras) que hacen que el hombre pueda ser escogido por Dios PERO no es eso lo que nos indica la Palabra sino que la Biblia nos presenta la perseverancia como “distintivo” (no la base) de los que son salvados.  Es decir los que perseveran hasta el fin, lo hacen ‘a causa’ de su salvación y no viceversa como lo pone el Arminianismo.  En el esquema Arminiano de la salvación, el individuo “cree y persevera” y de esa manera gana su propia salvación al hacer buen uso de la gracia que Dios le ofrece, sin embargo la Biblia nos enseña que es Dios quien obra la salvación en el individuo por medio de la gracia que el mismo da. (Fil. 1:6,12-13) – aun las buenas obras (perseverancia) son don de gracia a los escogidos.  

Aunque en este artículo los Arminianos no usan la palabra elección, tal cosa es implícitamente introducida cuando se dice que:  

"Dios, por un eterno e inmutable propósito en Jesucristo su Hijo, antes de la fundación del mundo, había determinado salvar, de la raza caída y pecaminosa de los hombres, en Cristo, por causa de Cristo y a través de Cristo a aquellos quienes, a través de la gracia del Espíritu Santo, creyeran en este su Hijo Jesús, y perseverasen en la fe, por medio de esta gracia, hasta el fin". (énfasis añadido)  

Un ‘inmutable propósito de Dios' es teológicamente referido como un 'decreto'. Y es aquí precisamente donde hallamos otro problema del Arminianismo. Según ellos, Dios ha decretado salvar a todos los que creen y perseveran hasta él fin por medio de la gracia. Lo que los Arminianos están diciendo que Dios ha de salvar a los seres humanos, basado en un previo conocimiento de fe y perseverancia (esto es confirmado por sus escritos sobre las opiniones en este primer artículo), y por ende, según ellos, esos son los escogidos. Esta declaración está tan vagamente construida que escaparía él error que encierra aún a los más cautos.

Si meditamos un poco sobre lo expuesto, nos daremos cuenta que ellos afirman que Dios escogió para salvación a quienes él vio de antemano que se iban a salvar. Siendo esto así, surge la inevitable pregunta ¿para qué escogerlos? Esta declaración Arminiana "destruye" completamente la doctrina bíblica de la elección, pues pervierte él orden establecido por Dios en la Escritura.  Otra vez, ¿Si él hombre puede llegar a salvarse sin ser elegido para salvación, porque elegirlo para que se salve (para salvación)?

En oposición a la Biblia, los Arminianos dicen que Dios se propuso salvar a quienes El previó que se iban a salvar. Dios escogió para creer a quienes El previó que iban a creer. Dios escogió para perseverar a quienes El previó que iban a perseverar. Eso es como decir "yo voy al que gane".

La Biblia enseña que Dios ha "escogido para salvación" (2 Tes. 2:13) a ciertos individuos de la raza humana caída en Adán. Dios dice que los ha escogido para que obedezcan al Evangelio (fe) y para que sean santificados por medio del Espíritu Santo (1 Pedro 1:2). El decreto divino de la manera en que se presenta en la Escritura no es dependiente (resultado previsto) de que él hombre crea y persevere hasta el fin sino que todo lo contrario es cierto. El decreto de Dios es "para" que él hombre crea y persevere hasta el fin. La Biblia nos presenta el siguiente escenario: "La salvación del hombre depende del decreto, no él decreto de la salvación del hombre" (Efesios 1:4-13).

Pero hay algo más que debemos notar de los escritos de los Arminianos y sus líderes como lo son Arminio y Juan Wesley.  Wesley dijo lo siguiente en cuanto a las bases para le elección en un sermón sobre Romanos 8:29-30:

"Dios mirando a todas las edades desde la creación hasta la consumación como un momento y viendo de una vez todo aquello que está en los corazones de los hijos de los hombres conoce cada uno que cree o no cree en cada edad o nación. Sin embargo, lo que él sabe, ya sea fe o incredulidad, de ninguna manera es causado por su conocimiento. Los hombres son tan libres en su creer o no creer, como si él no lo supiera del todo" [énfasis y subrayados añadidos]

El GRAVE problema con esta interpretación es que en ella se 'implica' que Dios no sabía lo que había de ocurrir en el futuro y tuvo que hacer una investigación en el tiempo (aunque fuera de un segundo) para 'enterarse' de las acciones futuras de sus criaturas.  Si supo quien había de creer por medio de "previsión" como declaran los Arminianos, esto afectaría la persona y carácter de Dios en Su ‘omnisciencia’ (porque aprendió algo que no sabía), en Su ‘inmutabilidad’ (porque cambió) y en Su ‘perfección’ (porque mejoró). - Y eso es lo mismo que propone el Teísmo Abierto, que Dios simplemente no conoce el futuro.

Ahora, si se trata de evitar esta conclusión contestando que en realidad Dios siempre supo desde la eternidad quien creería y quien no creería, entonces eso significa que Dios creó seres quienes él sabía de antemano, desde la eternidad, que nunca creerían y que por lo tal se iban a perder en el infierno eterno. De ser así, la única conclusión que nos queda es decir que fueron creados para perdición (como lo cree el Alto Calvinismo/ Híper Calvinismo).  El Arminianismo simplemente no puede escapar esta conclusión. Dios pudo haber decidido no crearlos pero sabiendo eternamente que nunca creerían, aun así los creó – en esencia creándolos para condenación eterna.  Si la respuesta es esta, esto nos indica que el Arminianismo se le puede acusar de afirmar lo mismo que esta refutando.

Artículo 2. En conformidad con esto, Jesucristo, el Salvador del mundo, murió por todos los hombres y por cada hombre, de modo que ha obtenido para todos ellos, por su muerte en la cruz, redención y el perdón de los pecados; sin embargo, nadie realmente goza de este perdón de los pecados excepto el creyente, según la palabra del Evangelio de Juan 3:16, "De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna." Y en la Primera Epístola de Juan, 2:2: "y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero."

Análisis: En este artículo los Arminianos dicen que Cristo murió por todos los hombres y por cada hombre y ha obtenido para todos ellos redención y perdón; sin embargo nadie es perdonado excepto el que cree. Si es así, entonces la redención no ha sido obtenida (como ellos lo declaran) sino que es una redención 'en potencia' no una redención real. La redención no ha sido obtenida sino que se obtendrá cuando el hombre crea, el perdón no ha sido obtenido sino que se obtendrá cuando el hombre crea. La Biblia enseña que la muerte de Cristo fue una muerte vicaria (substituta), es decir, "en lugar de" los pecadores. Si lo que los Arminianos dicen es cierto, entonces ellos dicen que Cristo derramó su sangre y  murió en lugar de personas que nunca han de ser salvadas. Dios murió por los pecadores y "PAGÓ" él precio por los pecados que estos tenían que pagar pero ellos dicen que "nadie es perdonado excepto él que cree". Interesantemente según los Arminianos, el que no cree ha de terminar en él infierno para pagar por los pecados que ya Cristo también pagó.

Sin duda, no existe salvación subjetiva sin la fe del individuo.  La fe reformada, haciendo eco a la Biblia, enseña que la muerte de Cristo fue una muerte sola y únicamente a favor de todos los que habían de creer (Juan 17:9), los escogidos. Y se enseña que las 'ovejas por las que Cristo dio su vida' (Juan 10:15) 'todas' han de escuchar la voz del pastor y le han de seguir (obedecer / creer) y ninguno de aquellos por quienes Cristo murió, pagando en forma vicaria él castigo requerido por sus pecados, terminará en él infierno.

El Arminiano objeta la redención limitada de los Calvinistas pero ellos la limitan aún más, pues cabe la posibilidad de que TODOS los seres humanos hubiese 'decido' creer o peor aun que NINGUNO hubiese creído al evangelio lo cual haría la muerte de Cristo totalmente en vano. Es cierto, el Calvinista limita 'el alcance' de la redención a los 'escogidos.  Pero los Arminianos limitan 'el poder' de la Redención a un simple intento o una simple 'posibilidad' de redención.

Artículo 3: El hombre no tiene por sí mismo gracia salvadora, ni por la energía de su libre voluntad, en la medida en que, en el estado de apostasía y de pecado, no puede de sí y por sí ni pensar, ni desear, ni hacer cosa alguna que sea verdaderamente buena (como lo es eminentemente una fe salvadora); sino que está necesitado de ser nacido de nuevo de Dios en Cristo, a través de su Espíritu Santo, y de ser renovado en entendimiento, inclinación o voluntad, y en todas sus facultades, para que pueda rectamente entender, pensar, desear y efectuar lo que es verdaderamente bueno, según la Palabra de Cristo, Juan 15:5, "Sin mí nada podéis hacer."

Análisis: En este artículo, los Arminianos dicen que el hombre no puede ejercer fe salvadora, por eso "está necesitado de ser nacido de nuevo de Dios en Cristo, a través de su Espíritu Santo, y de ser renovado en entendimiento" para que pueda creer. Éste artículo no tiene nada malo y de hecho está muy de acuerdo con el Calvinismo y por supuesto con la Biblia. Lo malo está en el Arminianismo. Éste artículo (junto con el que sigue) es el que mantiene al Arminianismo como una teología “aceptable” dentro del Cristianismo Evangélico y hace que el ese sistema sea considerado una doctrina 'evangélica' ortodoxa. No haber dicho esto dejaría a los Arminianos abiertamente en el campo herético de los Pelagianos.

PERO el problema está en que con esta afirmación, la cual siendo el punto número tres, y está en el mismo centro de su sistema, los Arminianos "destruyen TODO su sistema". Al decir esto afirman que el Calvinismo está en lo correcto, pues si la salvación depende de la fe verdadera (salvadora) y la fe verdadera depende de la regeneración y la regeneración depende de Dios y Dios regenera sin intervención humana (Juan 1:12-13), entonces los Arminianos tienen solamente tres opciones ante este problema:

1. Admitir que la Biblia está equivocada (lo cual sería una herejía)

2. Admitir que todos y cada uno de los seres humanos son Nacidos de Nuevo (lo cual es anti-bíblico)

3. Admitir que la razón está del lado Calvinista o Reformado (lo cual es cierto) ó al menos reconocer que el sistema Arminiano simplemente no es bíblico.

Pues es obvio en la Escritura (y este punto correctamente lo afirma) que Dios se propone por su gracia a los que crean y los hombres no pueden creer antes de ser regenerados por la misericordia (gracia) de Dios y nada pueden hacer para ser regenerados; entonces no es posible que este sistema permanezca en pie.

Romanos 9:16

Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Artículo 4. Esta gracia de Dios es el comienzo, la continuación y la culminación de todo bien, aun hasta el punto de que el mismo hombre regenerado, sin gracia pre viniente, asistente, despertante, siguiente y cooperativa, ni hará lo bueno ni soportará ninguna tentación al mal; de modo que todas las buenas acciones o movimientos que puedan concebirse deben ser adjudicadas a la gracia de Dios en Cristo. Pero en lo que respecta al modo de operación de esta gracia, no es irresistible, en la medida en que está escrito acerca de muchos, que han resistido al Espíritu Santo, Hechos 7 y en muchos otros lugares. Esta gracia de Dios es el comienzo, la continuación y la culminación de todo bien, aun hasta el punto de que el mismo hombre regenerado, sin gracia pre viniente, asistente, despertante, siguiente y cooperativa, ni hará lo bueno ni soportará ninguna tentación al mal; de modo que todas las buenas acciones o movimientos que puedan concebirse deben ser adjudicadas a la gracia de Dios en Cristo. Pero en lo que respecta al modo de operación de esta gracia, no es irresistible, en la medida en que está escrito acerca de muchos, que han resistido al Espíritu Santo, Hechos 7 y en muchos otros lugares.

Análisis: En este artículo, los Arminianos comienzan muy bien. De hecho la primera parte está muy aceptable y es precisamente lo que enseñan los Calvinistas haciendo eco a la Palabra de Dios.

"Esta gracia de Dios es el comienzo, la continuación y la culminación de todo bien, aun hasta el punto de que el mismo hombre regenerado, sin gracia pre viniente, asistente, despertante, siguiente y cooperativa, ni hará lo bueno ni soportará ninguna tentación al mal; de modo que todas las buenas acciones o movimientos que puedan concebirse deben ser adjudicadas a la gracia de Dios en Cristo."

Pero, en lo que sigue, los Arminianos demuestran una vez más el desconocimiento bíblico cuando contradicen la Biblia y son inconsistentes a su anterior declaración. Los Arminianos dicen que el hombre es regenerado para que crea, pero no garantiza que ha de creer sino que es posible que resista la Gracia salvadora después de haber sido regenerado y no crea el evangelio y se pierda. Otra contradicción a la Biblia en este sistema.

¿Inconsistencia? ¡Por supuesto! Lo que el Arminianismo no entiende es que la Fe Reformada y la Biblia claramente dicen que TODOS los hombres sin regenerar resisten a Dios y su a la obediencia (Hechos 7:51; 1 Corintios 2:14; Romanos 3:10-11; Romanos 8:7-9) y por eso repitiendo las palabras de Cristo dicen que el hombre "si no nace de nuevo no puede ni ver ni entrar al reino" (Juan 3:3-7).  Si no nace de nuevo, el hombre seguirá resistiendo a Dios y al Espíritu Santo. El mismo pasaje citado (Hechos 7:51) nos deja claro que aquellos de quienes Esteban dice "vosotros resistís siempre el Espíritu Santo" también nos dice el porqué lo hacen, a saber son "incircuncisos de corazón, como vuestros padres".  En la Biblia, "circuncidar el corazón" es sinónimo de "nuevo nacimiento", de "regeneración", de "vida nueva", etc. Y es claro que todo hombre con corazón incircunciso "siempre resiste" al Espíritu Santo, pero una vez "DIOS" circuncida el corazón, la resistencia a Dios cesa.  Por eso una vez 'renacido', el hombre No resiste al Espíritu Santo y la Gracia salvadora y aunque en momentos pueda flaquear su fe y pueda echar atrás y pecar, él verdadero Creyente terminará siempre volviéndose a Dios arrepentido, escuchando la voz del maestro y siguiéndole a la eternidad.

Artículo 5. Aquellos que son incorporados a Cristo por una fe verdadera, y así se han tornado partícipes de su Espíritu vivificante, tienen por esto capacidad plena para resistir contra Satanás, el pecado, el mundo y su propia carne, y para obtener la victoria; quedando bien entendido que es siempre a través de la gracia asistente del Espíritu Santo; y que Jesucristo los asiste a través de su Espíritu en todas las tentaciones, les extiende su mano, y si sólo ellos están dispuestos para el conflicto, y desean su ayuda; y no están ociosos, les guarda de caer, de modo que ellos no pueden, por argucia o poder alguno de Satanás, ser extraviados o arrebatados de las manos de Cristo, según la Palabra de Cristo, Juan 10:28, "Ninguno las arrebatará de mi mano." Pero si ellos pueden, por negligencia, abandonar los primeros principios de su vida en Cristo, retornar al presente mundo malo, apartarse de la santa doctrina que se les entregó, perder una buena conciencia, [y] tornarse privados de la gracia, esto debe ser determinado a partir de la Santa Escritura, antes de que nosotros mismos podamos enseñarlo con plena persuasión de nuestras mentes.

Análisis: Los Arminianos dicen comenzaron diciendo en su 'primer' punto que Dios escogió para salvación desde antes de la fundación del mundo a los que el vio que tuvieron fe verdadera y perseveraron hasta el fin, PERO no están seguros si van a perseverar hasta el fin.

¿Contradicción? Absolutamente. En él primer Artículo los Arminianos dijeron que Dios se propuso salvar a quienes creyeran y perseveraran hasta él fin, es decir una elección basada en una perseverancia prevista PERO concluyen que no es seguro si los creyentes escogidos han de perseverar hasta el fin o si no lo harán.

Él haber citado este texto "Ninguno las arrebatará de mi mano." (Juan 10:28) hace él artículo de los Arminianos aún más contradictorio e inconsistente no sólo con la Biblia sino con su propio sistema. Pues dicen que ninguno los arrebatará las ovejas de la mano de Cristo y del Padre pero "debe ser determinado a partir de la Santa Escritura" si es posible que él mismo escogido se puede arrebatar a sí mismo de la mano de Cristo y del Padre.

Debieron haber sido consistentes al menos en este punto final y afirmar su primer artículo admitiendo que los elegidos nunca se perderían, pero para empeorar está situación los Arminianos terminaron diciendo más tarde que los escogidos pueden llegar a perderse y terminar en él infierno, de esa manera destruyendo su propia interpretación de una elección basada en la perseverancia prevista.

En el año 1619, después de seis meses de investigación y debates, el Sínodo de Dort en los países bajos, las iglesias de la Reforma Protestante con representantes de varios países de Europa concluyeron que las creencias Arminianas estaban diametralmente a las Sagradas Escrituras y en contra de la verdad evangélica y fueron catalogadas como herejías asociándolas con las mismas creencias de los semi-pelagianos.  El Sínodo publicó su respuesta al Arminianismo a cada uno de sus cinco puntos en el documento conocido como ‘Los Cánones de Dort.  De ahí se desarrolló lo que hoy se conoce como ‘Los cinco puntos del Calvinismo” donde el Protestantismo de entonces resume la creencia evangélica reformada en cuanto a la salvación del hombre.


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Escrito 06/2002
Revisado 08/2006

 
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