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Jeremías 33:20-21 PDF Imprimir Correo electrónico
Preguntas y Respuestas - Ultimos Tiempos (Escatologia)

El Pacto con mi siervo David: "Desearia que me ampliara estos versos"
Por Jorge L. Trujillo


Jeremías 33:20-21

"Deseo que me ampliara estos versos"

Por Jorge L. Trujillo


Jeremías 33 

14 "He aquí, vienen días"--declara el SEÑOR-- "en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. 15 "En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. 16 "En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén morará segura, y este es el nombre con el cual será llamada: el SEÑOR, justicia nuestra." 17 Porque así dice el SEÑOR: "Nunca le faltará a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel; 18 y a los sacerdotes levitas nunca les faltará quien en presencia mía ofrezca holocausto, queme ofrendas de cereal y prepare sacrificios todos los días." 19 Y vino palabra del SEÑOR a Jeremías, diciendo: 20 Así dice el SEÑOR: "Si pudierais romper mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de modo que el día y la noche no vinieran a su tiempo, 21 entonces también se podría romper mi pacto con mi siervo David, y él no tendría hijo para reinar sobre su trono con los sacerdotes levitas, mis ministros. 22 "Como no se puede contar el ejército del cielo, ni se puede medir la arena del mar, así multiplicaré la descendencia de mi siervo David y de los levitas que me sirven."


Este pasaje de la Escritura es sumamente interesante y profundo.  Para contestar esta pregunta debemos mirar el contexto del pasaje.  Aunque algunos lo consideran como una referencia una todavía futura resurrección de David el segundo rey de Israel para reinar nuevamente sobre el pueblo de Israel, o a un reinado milenial después de la Segunda Venida de Cristo, la mejor interpretación es la que entiende este pasaje como una referencia a Cristo, el descendiente de David en el tiempo presente de la iglesia comenzando desde su resurrección y extendiéndose hasta la eternidad.

Cristo es el renuevo justo quien hace juicio y justicia en la tierra (vs. 15).  Cristo brota como renuevo de David.  Esta profecía es dada en otros lugares, por ejemplo en Isaías 4 se habla del ‘renuevo justo’ en Isaías 53 se habla del Mesías como el que sube como renuevo delante de Dios.  En Jeremías 23 se habla del renuevo que sube:

Jeremías 23:5 He aquí, vienen días--declara el SEÑOR-- en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra. 

Esta profecía se cumplió con la primera venida de Cristo, nacido de María y el establecimiento del reino espiritual al que hoy pertenecemos por la fe (Col. 1:13) y del cual Jesús es Rey.

El verso 16 en este pasaje es de suma importancia porque se refiere a la ‘justicia’ que recibimos por medio del Mesías.  Pablo dice “justificados pues por la fe tenemos paz con Dios...” (Rom. 5:1).  Dios es el que justifica (Rom. 8).  Cristo es nuestra justicia, el nos reviste de esa justicia que necesitamos para estar ‘seguros’ en Dios. La seguridad aquí expresada es seguridad espiritual porque “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom. 8:1).  Ciertamente hoy Judá y Jerusalén (ver Hebreos 8-9 donde se habla del pacto presente hecho con Judá e Israel pero que se cumple en la iglesia).  Judá y Jerusalén son  referencia a la iglesia, y los miembros salvados de la iglesia habitan seguros.  Pablo habla de esta seguridad cuando dice “no quiero ser hallado teniendo mi propia justicia que es por la ley sino la que es de Dios por medio de Cristo.

En el verso 17, Cristo es la simiente que nunca faltará sobre el trono de David porque el reino por los siglos de los siglos (Efesios 3:21; Rev. 11:15)

Los sacerdotes mencionados en el verso 18 y 21 son todos los cristianos. La Biblia nos llama a todos los creyentes sacerdotes (Rev. 1).  Pedro dice que somos ‘real sacerdocio’ y Juan en el libro de Apocalipsis nos llama una “reino de sacerdotes’.  Sin duda alguna, esto es una referencia a los cristianos en la presente era de la iglesia.  Es muy interesante que la descendencia de David se incontable (vs. 21) la misma cosa dicha a Abraham en cuanto a su descendencia que sería como la arena de la mar y como las estrellas del cielo.

Los versos 20-21 aseguran que esa profecía se cumpliría infaliblemente.  El pacto permanente con el sol y la luna eran señal de que Dios cumpliría su promesa.  Es decir el hecho de que siempre el sol alumbra de día y la luna de noche serviría como señal al pueblo de entonces de que la palabra de Dios conforme a esta profecía de levantar renuevo a David y sacerdotes levitas que le sirvan por siempre se cumpliría.  Y así ha sido, la profecía se cumplió con la venida de Cristo (el verdadero Rey David) quien ha sido levantado como Rey y sentado sobre su trono y de los sacerdotes levitas, los cristianos.

En su mensaje del día de Pentecostés, Pedro afirmó que esto es así, el dio testimonio de que el mismo rey David en su tiempo había hablado proféticamente sobre este evento cuando el Mesías reinaría como rey sobre Israel.

Hechos 2:22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. 25 Porque David dice de él:  

Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; 27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. 28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia. 29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.  

32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:  

Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.  

6 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor (Rey) y Cristo.  

El pacto hecho con David y mencionado en Jeremías 21 es el que hizo Dios por medio del profeta Natán.   En 2 Samuel 7 leemos sobre este pacto y promesa de Dios a este amado rey de Israel:

2 Samuel 7:12-15 'Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. 13  'El edificará casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre. 14  'Yo seré padre para él y él será hijo para mí. Cuando cometa iniquidad, lo corregiré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres, 15  pero mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúl a quien quité de delante de ti. 16  'Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de mí; tu trono será establecido para siempre.'" 17  Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

El comentario sobre el pasaje de la Reina Valera 1995 sobre este pasaje me parece excelente:

Comentarios RV95:

2 Samuel 7.1-29 Esta promesa del Señor a David es uno de los textos más significativos del AT. Los intérpretes han identificado en la profecía dos temas predominantes: uno se refiere a David y su dinastía (v. 8-11,16); el otro a Salomón y al templo de Jerusalén (v. 12-15). Estos dos temas se presentan en forma antitética: no va a ser David el que construya una Casa para el Señor (es decir, un templo), sino su hijo Salomón; pero el Señor sí le construirá a David una casa (es decir, una dinastía). En esta promesa estaba en germen la esperanza mesiánica de Israel.

Verso 15: A partir de la profecía de Natán,  David y su dinastía fueron portadores de una promesa divina incondicional.  Basados en esta promesa,  los profetas y salmistas orientaron la esperanza de Israel hacia el futuro.  Los temas que más se destacan en la expresión de esta esperanza mesiánica son la estabilidad eterna de la dinastía davídica (Sal 89.19-37;  132.11;  Is 9.6-7;  11.1-10),  la filiación divina del rey (véase nota: Sal 2.7) su entronización a la derecha de Dios (Sal 110.1) y su dominio universal (Sal. 2).   En medio de la crisis provocada por la destrucción de Jerusalén y la caída del Ungido de Jehová en poder de los paganos (cf.  Lm 4.20),  esa esperanza no desfalleció,  sino que se robusteció cada vez más,  concentrándose en la figura de un rey ideal,  el Mesías descendiente de David.  El NT proclama el cumplimiento de esta esperanza mesiánica en la persona y en la obra de Jesús (cf.  Lc 4.16-21).

 

Salmo 2:7 -En el día de su elevación al trono, el rey era constituido "hijo de Dios" por adopción, de acuerdo con la promesa de 2 S 7.14: "Yo seré padre para él, y él será hijo para mí" (cf. Sal 89.26-27). El NT cita estas palabras en Hch 13.33; Heb 1.5; 5.5.).


Verso 17: La palabra casa, unas veces referida al palacio de David (v. 1-2), otras al templo (v. 5-7,13) y otras a la dinastía o descendencia davídica (11,16,19,25-27,29) es un término clave para la comprensión de este oráculo dinástico.)



Amén.

 
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