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¿El bautismo en agua para perdón de Pecados? PDF Imprimir Correo electrónico
Preguntas y Respuestas - Sacramentos/ Ordenanzas

 -Por Jorge L. Trujillo


Bien entendemos que el bautismo “en agua” es relacionado en la Biblia con el ‘perdón’ o ‘limpieza’ ó ‘purificación’ de los pecados.  Es evidente en el mensaje de los Apóstoles que la predicación del Evangelio también incluía la proclamación de la necesidad del bautismo “para perdón de pecados”.  

Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Esta declaración va concordancia con el mandamiento de Cristo que dice “Id y haced discípulos, bautizándoles en el nombre del Padre,  y del Hijo y del Espíritu Santo...” (Mateo 28:18-19).  Es obvio que el Bautismo en Agua es en realidad “una obra” la cual es ejercida por el hombre.  ¿Cómo, pues hemos de entender estos pasajes con la declaración Bíblica que nos asegura que la salvación solamente por gracia por medio de la fe”, tal como lo hace el Apóstol Pablo en repetidas ocasiones?

Si la salvación es “solo por la fe” tal como lo declara la Biblia tan enfáticamente, pero además de eso, también hace falta bautizarse ‘en agua’ para ser salvo y si sin tal bautismo no puede haber perdón de pecados, entonces la salvación requeriría ‘una obra aparte de la fe’,  el bautismo en agua.  Algunos han interpretado basados en esto que el bautismo ‘es’ necesario para la salvación pero entendemos que tal interpretación está en contra de una interpretación propia de la declaración bíblica.  Si el “bautismo en agua” fuera verdaderamente parte de la predicación del evangelio y necesario para la salvación, entonces encontraríamos dificultad con la declaración del Apóstol Pablo quien tajantemente rompe el vínculo entre el evangelio (la salvación) y el bautismo en agua.

1 Corintios 1:16 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro. 17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Si el bautismo en agua fuese necesario para la salvación, de que le serviría a las personas oír el evangelio y creerlo pero no ser bautizados, de la manera que lo propone Pablo.  Sería una obra incompleta.   Esto por supuesto, no significa que Pablo estuviera en contra del bautismo como dicen algunos, sino que no era su ‘tarea’ estar bautizando; otros lo hacían.  Al parecer Pablo entendió que algunos pusieron un poder ‘supersticioso’ en el bautismo como vemos en el primer capítulo de Corintios; y es eso lo que motiva a Pablo a hacer esta declaración.

El bautismo en agua es un acto de fe

Por lo tanto es necesario entender que el bautismo en agua subsiguiente a la fe debe de entenderse no como una obra hacia la salvación sino como una obra (la primera) ‘fruto’ de la fe.  Es decir, todo aquel que ha sido salvo por medio de la fe, da el paso al bautismo ‘exteriorizando’ de esta forma lo que ha confesado creer.  Si entendemos que para que haya salvación las personas deben de reconocer la suciedad de su pecado y arrepentirse de ellos y creer que la Sangre de Cristo les limpia de todo pecado, entonces al recibir el bautismo en agua están ‘simbolizando’ ese lavamiento que hace solamente la sangre de Cristo la cual nos limpia de todo pecado.

El agua natural, no tiene poder alguno para lavar pecados, sino que la fe del individuo es la que obra para perdón de pecados.  Cuando alguien obedece al mandamiento de ser bautizado como lo hizo Pablo mismo:

Hechos 22:12 Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, 13 vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. 14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. 15 Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. 16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

El bautismo por consiguiente, tiene como objetivo demostrar que uno ha entendido que está sucio y necesita limpieza.  El verdadero convertido primeramente ha reconocido su condición de pecado y se arrepiente de ellos.  No puede haber salvación sin primeramente reconocerse como pecador.  Una vez esto ocurre, se necesita creer en Cristo para salvación y el acto del bautismo es una demostración de que si ha habido un lavamiento en el alma el cual puede ser y es obrado únicamente por el Espíritu Santo.

Isaías 44:2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. 3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; 4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

El bautismo en agua es entonces una “obra de fe” que identifica al nuevo creyente con la limpieza espiritual de los pecados.

Colosenses 2:11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Como hemos visto, el bautismo (externo en agua e interno en el Espíritu) en el Nuevo Testamento  es directamente relacionado con la circuncisión (externo en la carne e  interno en el Espíritu) en el Antiguo Testamento.  Esto nos quiere decir que tanto el bautismo en agua como la circuncisión de la carne “representan” el ‘cortar’ y ‘lavar’ la suciedad del pecado con el fin de poder pertenecer al pueblo de Dios (Génesis 17:11,14; Mateo 28:19; Marcos 16:16; 1 Hechos 2:41,47; Corintios 12:13; 1 Pedro 3:21) compuesto por aquellos cuyos pecados han sido lavados o limpiados.

Debemos aclarar que el simple hecho de que alguien haya profesado fe en Cristo y se haya bautizado en agua (como lo hacen todos los creyentes), no garantiza que aquella persona se ha arrepentido verdaderamente de sus pecados ni que haya creído verdaderamente en Cristo ni que sus pecados hayan sido verdaderamente lavados por la sangre de Cristo.  El tiempo y el testimonio dará claridad si en verdad alguien es o no es un verdadero creyente, circuncidado en su corazón y bautizado por el agua del Espíritu Santo, sino que es como Cristo dijo "por sus frutos los canceréis".


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