R.C. Sproul

Jesús no solo tuvo que morir por nuestros pecados, sino que tuvo que vivir por nuestra justicia. En este breve clip, R.C. Sproul explica lo que significa la obediencia activa de Jesús para su pueblo.

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Transcripción

Mateo 3:13-15 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. 14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?15 Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

No creo que haya ningún texto más importante en todo el Nuevo Testamento que defina la obra de Jesús que este. Que Jesús fue enviado a cumplir toda justicia. Y lo que eso significaba para el judío era obedecer cada jota y tilde de la Ley. Porque ahora Jesús no está actuando en su bautismo para sí mismo, sino para su pueblo. Y si se requiere que Su pueblo guarde los Diez Mandamientos, Él guarda los Diez Mandamientos. Si ahora se requiere que su pueblo se someta a este ritual bautismal, se somete a él en su nombre. Porque la redención que trae Cristo no se limita a su muerte en la cruz.

Hemos visto que en la obra de la redención Dios no envió a Jesús a la tierra el Viernes Santo y dijo: "Muere por los pecados de tu pueblo y eso se encargará de eso". No. Jesús no solo tuvo que morir por nuestros pecados, pero tuvo que vivir por nuestra justicia. Si todo lo que Jesús hizo fue morir por tus pecados, eso eliminaría toda tu culpa, y eso te dejaría sin pecado a la vista de Dios, pero no justo. Serías inocente, pero no justo porque no has hecho nada para obedecer la Ley de Dios, que es lo que requiere la justicia.

Entonces, tenemos una doctrina en teología que se refiere a la obediencia activa de Jesús, a diferencia de la obediencia pasiva de Jesús. Y esta doctrina está en gran disputa en este momento, particularmente entre los pensadores dispensacionales, lo cual me parece extremadamente inquietante. La obediencia pasiva de Cristo se refiere a su disposición a someterse al dolor que el Padre le inflige en la cruz en la expiación. Él recibe pasivamente la maldición de Dios allí. La obediencia activa se refiere a toda su vida de obedecer la Ley de Dios mediante la cual califica para ser el Salvador. Él califica para ser el Cordero sin mancha. Él califica para la canción, "Digno es el Cordero que fue asesinado", a través de Su justicia total. Él cumple con las demandas de la Ley, y si recuerdas el pacto con Moisés, todos los que cumplen la Ley reciben la bendición, aquellos que desobedecen la Ley reciben la maldición.

¿Qué hace Jesús? Él obedece la Ley perfectamente, recibe la bendición y no la maldición. Pero hay una doble imputación que veremos más adelante en la cruz, donde mi pecado se transfiere a su cuenta, mi pecado se transfiere y se le impone en la cruz. Pero en nuestra redención, su justicia nos es imputada, qué justicia no tendría si no viviera esta vida de perfecta obediencia. Entonces, lo que les digo es que su vida de perfecta obediencia es tan necesaria para nuestra salvación como su perfecta expiación en la cruz. Porque hay una doble imputación. Mi pecado para él, su justicia para mí. Entonces, eso es a lo que la Escritura está llegando cuando dice que Jesús es nuestra justicia.

 

Sobre el Autor

Robert Charles Sproul fue un teólogo estadounidense y pastor ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América. Fue el fundador y presidente de Ligonier Ministries y podía ser escuchado diariamente en la transmisión de radio Renewing Your Mind en los Estados Unidos e internacionalmente.

Fuente original: https://www.ligonier.org/blog/jesus-our-righteousness/

Traducido por: Google Translate; Revisado por: Jorge L. Trujillo

Añadido: 19 de noviembre, 2019.