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¿Qué es éste rito vuestro?
(Mensaje de Santa Cena)

-por Jorge L. Trujillo


Exodo 12

21 Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.  22 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.  23 Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.  24 Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25 Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito.  26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?,  27 vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.  28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón.


I.                   Las Ordenanzas de Dios para su pueblo

Dios ha dado ordenanzas a su pueblo tanto en el Antiguo Pacto como en el Nuevo.  Estas ordenanzas son las siguientes: 

a.      Antiguo Testamento

                     i.      Circuncisión

                     ii.      La Cena Pascua

b.      Nuevo Testamento

                     i.      Bautismo

                     ii.      La Cena del Señor

¿Pero que representan o significan estas ordenanzas?  A continuación veremos  que se trata.  Antes de la cruz, Dios tenía un pueblo escogido, ese pueblo era la nación de Israel.  A ellos fueron dados mandamientos y ordenanzas y se les prometió una heredad terrestre que fue conocida con el nombre de Canaán. Establecieron una nación con una ciudad capital llamada Jerusalén.  Pero aquella tierra y aquella ciudad apuntaban a una herencia mucho más importante y duradera, tipificaba la Canaan Celestial y la Jerusalén de arriba.  A este pueblo Dios dio ordenanzas que debió guardar fielmente.

Después de la cruz de Dios cuenta con un pueblo que no se distingue por su herencia terrenal ni por su genealogía sino que se distingue por ser un pueblo espiritual.  Ese pueblo es la Iglesia y se encuentra difundida por todas partes del mundo.  Son ellos el pueblo de Dios que un día gozará  de los beneficios bendiciones de la morada en la ciudad Celestial.  A ese pueblo Dios también ha dado ordenanzas que debe guardar.

II.                 La Circuncisión y el Bautismo

a.       La Circuncisión: La circuncisión en el AT (Antiguo Pacto) cumplía el propósito de ‘representar’ la pureza del pueblo de Dios. Apuntaba hacia la necesidad de tener un corazón libre de “la suciedad de pecado, la inmundicia y la carnalidad”, apuntaba hacia un "corazón circuncidado", dedicado enteramente a Dios para cumplir sus mandamientos. 

b.      El Bautismo: En el NT (Nuevo Pacto) el pueblo de Dios le ha sido dada la ordenanza del bautismo y le cual nos dice el Apóstol en Colosenses 2:12-13 que en el Nuevo Pacto el bautismo representa nuestra circuncisión.  El bautismo también representa la pureza del pueblo de Dios.  De igual manera que en Antiguo Pacto, en el Nuevo Pacto el agua del bautismo tipifica la obra que hace el Espíritu Santo purificando “la suciedad de pecado, la inmundicia y la carnalidad”.  El bautismo apunta hacia un "corazón limpio", dedicado enteramente a Dios para cumplir sus mandamientos.

III.             La Cena Pascual y la Santa Cena

a.      La Cena Pascual: Cuando estaban en Egipto y antes de la última plaga que Jehová enviara a los Egipcios para que dejaran salir a su pueblo, Dios mandó a Moisés a que instruyera al pueblo acerca de la celebración de la  Pascua.  El pueblo debía tomar un Cordero sin mancha de un año de edad y debía separarlo el día 10 del mes de Nisán y mantenerlo separado hasta el día 14 de ese mismo mes cuando debía ser sacrificado derramando su sangre.

La sangre del Cordero debía de ser untada en los dos postes y el dintel de cada casa de los hebreos.  Aquella noche cuando el ángel de Jehová pasara por la tierra de Egipto para matar a todos los primogénitos, todas aquellas casas que tuvieran la marca de la sangre en sus puertas, serían libres de la matanza. De esta manera Dios pasaría “por encima” de esas casas y continuaría ejerciendo su juicio sobre todos las casas de los Egipcios.

Los varones hebreos debían entonces comer aquel cordero asado al fuego junto con panes sin levaduras (la casa debía ser también limpiada de toda levadura)  y hierbas amargas.  El pan sin levadura, representa la pureza de toda contaminación de pecad, no puede haber ‘pascua’participando juntamente con el pecado ni  con la casa llena de pecado;  las hierbas amargas les recordaban los tiempos amargos que habían vivido bajo el dominio del Faraón.  El Cordero tenía un papel “vicario”.  Había sido matado para que la muerte no llegase a los hijos de Israel.  Donde quiera que Dios llegaba y encontraba que ese lugar estaba manchando con sangre en sus puertas, seguía de largo y no mataba en aquella casa “pasaba por encima” (eso significa la palabra ‘pascua’, pasar por encima) porque ya había muerto alguien (el cordero) en aquel lugar. Y no pueden dos morir por los mismos pecados.  Si el cordero murió para preservar la vida en aquella casa, la vida de todos los moradores (tipificada por el primogénito), la casa estaba a salvo, sus pecados y sus culpas ya habían sido cubiertos, la sangre del cordero había sido derramada en lugar de ellos y por eso estaban eran perdonados.  Aquella noche Jehová mató no sólo los primogénitos de los hombres de Egipto sino que los primogénitos de los animales también fueron muertos.  De esa manera Dios libró al pueblo de Israel de la mano del Faraón y la esclavitud donde se encontraban.

Por lo tanto, Dios instruyó al pueblo que debía guardar la fiesta de la Pascua (pasar por encima) por sacrificio perpetuo por sus generaciones.  Esto ellos debían hacerlo frente a sus hijos quién observarían cuidadosamente cada cosa que se hacía y como los hijos de Israel comían “apresuradamente” el pan sin levadura, las yerbas amargas y el cordero asado.  Ellos entonces preguntarían
¿Qué es este rito vuestro?, y los padres debían explicarles el significado de ese rito. Este rito tenía un aspecto mucho más importante que la liberación de Egipto.  Esto miraba hacia el futuro cuando "el cordero de Dios", Jesucristo, moriría en lugar de ellos en una cruz para que fuesen librados de la esclavitud espiritual, del pecado y del diablo.

b.      La Santa Cena:  Antes de Cristo ir a la cruz del Calvario y morir por los pecados de su pueblo, nos dice la Escritura que El se sentó a la mesa con sus doce Apóstoles y compartió con ellos lo que conocemos como la “Última  Cena”.  Ese día Jesús instituyó la ordenanza que en esta noche celebramos unidos.  El dijo a sus discípulos:


26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.  (Mateo 26).


Desde este día en adelante los Cristianos celebran gozosamente “la Santa Cena”.  En ella el pueblo de Dios bajo el Nuevo Pacto hace memoria de la obra que hizo Cristo en la Cruz del Calvario, pero no solamente miran atrás "anunciando su muerte", sino que miramos al futuro cuando nuestro Señor ha de volver en gloria y majestad.  Por eso el Apóstol Pablo nos dice que lo hemos de hacer "hasta que el venga" (1 Corintios 11:26).

IV.              ¿Quién puede y debe tomar parte de la Santa Cena?

Existen tres requisitos para poder participar de la Cena del Señor:

 Primero y más importante es haber recibido a Cristo como Señor por medio de la fe reconociendo sus pecados.  Sin fe es imposible agradar a Dios (Heb. 11:6).  Dios desea que todos los que han sido salvos por Gracia por medio de la fe vengan y se sienten a la mesa a partir el pan y beber del vino que conmemora la muerte de Cristo y anuncia su retorno.

Segundo,  haber sido bautizado en agua como lo manda la Escritura. Como dijimos anteriormente, tal como la circuncisión identificaba a los miembros del pueblo de Dios en el Antiguo Pacto, así también el bautismo con agua identifica visiblemente aquellos que pertenecen al pueblo de Dios en la tierra bajo el Nuevo Pacto.  El bautismo en agua es la ceremonia de iniciación al pueblo visible.

Y Tercero, el poder discernir el cuerpo y la sangre de Cristo.  Discernir tiene que ver con saber y entender que se trata el acto que se lleva a cabo.  El discernir entiende que el acto de la Cena del Señor requiere santidad y meditación por lo que el apóstol Pablo nos dice “pruébese cada uno de vosotros”.  Se requiere, tal como en el Antiguo Pacto que cada uno limpie la levadura de su vida.  No se puede participar de Cristo viviendo una vida de pecado.  Pablo dice al respecto: 

No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura,(C) de sinceridad y de verdad. (1 Corintios 5:6-8)

Por lo tanto, debemos asegurarnos que estamos viviendo vidas santas y limpias ante Dios. Esto no significa que usted deje de tomar la parte en la Cena.  Si usted siente que de alguna forma ha fallado a Dios, usted puede acercarse con corazón limpio y arrepentido al trono de la gloria y Dios que es fiel en perdonar, perdonará vuestras ofensas.  La Biblia dice que “un corazón contrito y humillado no desprecia Dios”. Así que no se sienta imperdonable, reconozca su pecado y confiese a Dios y sepa que “la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”.

V.                 ¿Cuales son los Beneficios de la Cena?

a.      Primero, debemos ver los juicios que menciona la Escritura.  La Biblia dice que aquel que toma la cena del Señor “indignamente” juicio come y bebe para sí.  Esto significa que la mano de juicio de Dios está sobre esa persona.  Y aunque no significa necesariamente su perdición total, significa que Dios castiga a su pueblo.   Pablo dice que muchos hay enfermos y otros han muerto a consecuencia de comer indignamente la cena del Señor. (1 Corintios 11).

b.      Por lo tanto, podemos concluir que si lo hacemos “dignamente”, con fe y temor, reconociendo lo que significa este acto. El favor de Dios está sobre nosotros.  La Biblia dice que “el es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6) y en vez de enfermedad podemos experimentar ¡salud!, y en vez de muerte, podemos experimentar ¡vida!  Hay Gracia y beneficios en participar de la Cena del Señor.  No se quede sentado sin participar.  Participe y reciba las bendiciones que Dios tiene para aquellos que con santidad y temor cumplen sus mandamientos.  Cuando miramos a la cruz, nuestra fe se fortalece, recobramos las fuerzas y podemos seguir adelante. Hoy es tiempo de volver a mirar a la cruz. Remontémonos 2000 años atrás y veamos a Cristo muriendo por nosotros.  Meditemos en el sufrimiento de nuestro Señor, ese cordero que tomó nuestro lugar.  Seamos bendecidos por el en esta noche de Pascua.

VI.              ¿Y qué de nuestros Niños? y ¿Qué de los que no conocen?

Tal como en el Antiguo Israel, nosotros como padres debemos de hacer entender a nuestros hijos (y ellos deben estar presentes cuando participamos de la Cena del Señor) la importancia de esta Comida tan especial   De lo Sagrado, lo importante  y beneficioso que es participar de la Cena del Señor. Y cuando nuestros niños nos pregunten (o aunque no pregunten) ¿Qué es este rito vuestro?, Podamos contestarles:  

Éramos presos en la cárcel del diablo PERO Cristo nos salvó por su gracia y su misericordia.  Nos dio vida cuando estábamos muertos en delitos y pecados. Nos hizo su pueblo, nos llenó de su presencia y un día iremos a morar para siempre con él.  Por eso, en este día celebramos junto con los hijos de Dios, con su pueblo santo, la Santa Cena – La Cena del Señor.

A los que no conocen a Cristo también podemos hablarle acerca de este, nuestro rito”, le decimos, usted también puede participar de la Cena del Señor.  Usted también puede venir a formar parte del pueblo de Dios, solamente crea con todo su corazón que Cristo es el Señor, que vino al mundo y murió por sus pecados y que con solamente poner su fe en él, reconociendo que usted es pecador, puedes ser salvo, “porque todo el que invocare el nombre del Señor, será salvo, el y toda su casa”. La ira y el juicio de Dios están sobre todos aquellos que no tienen a Cristo pero si usted viene a Cristo, entrará “en paz con Dios” (Romanos 5:1).  Solamente la iglesia de Cristo está en paz con Dios.  Los que no pertenecen a la iglesia, los que rechazan el mensaje de salvación, los que no creen al evangelio y no se arrepienten de sus pecados están en condenación.  La Escritura nos dice y el que no cree, ya ha sido condenado por cuanto no ha creído...”.

Crea en Cristo ahora mismo y arrepiéntase de todos sus pecados.  El es “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” y puede quitar su pecado en esta mismo hora.  Benefíciese de la sangre de Cristo, un cordero sin mancha perfecto que murió “vicario”- en nuestro lugar, para que una vez seamos cubiertos con su sangre, el juicio de Dios no esté sobre nosotros.  Dios tendrá misericordia de usted.   La ira de Dios no le alcanzará y su vida será perdonada.  Venga a Cristo hoy y experimente la salvación que Dios le ofrece gratuitamente “Porque ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1)

Oremos juntos al Dios Todopoderoso que puede limpiar nuestras vidas de toda levadura del pecado y darnos entendimiento para poder participar dignamente de esta ceremonia tan especial.

¡AMEN!

 

Copyright/Derechos ©2006 Jorge L. Trujillo
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Escrito y Predicado:  03/24/2005

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