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UN
MURO DE CONCRETO PARA LOS ARMINIANOS
Un muro contra el que tienen que golpear sus
cabezas. Se trata de un obstáculo insuperable, construido de hechos
contra los que sus iglesias y ministros se podrán cansar, pero que no
podrán superar ni esquivar. Por Curtis A. Pugh Aquellos
que en teología se adhieren al humanismo son conocidos como Arminianos.
Hay varios matices de sus puntos de vista. Sin embargo, todos creen que el
destino eterno de uno está determinado y es producido por el mismo
individuo. Algunos sostienen que algún rito particular es el que produce
la regeneración o el nuevo nacimiento. Con frecuencia este rito es
el bautismo. Aquellos que sostienen esta opinión particular del
Arminianismo sostienen la doctrina de la regeneración bautismal. Los
modernos bautistas Arminianos (junto con otros grupos 'con prácticas
bautistas') enseñan invariablemente que la fe humana o la decisión del
libre albedrío de un individuo es la base sobre la cual es regenerada la
persona. Esta posición se llama 'regeneración decisional', porque para
aquellos que creen esta enseñanza 'una decisión por Cristo' es lo que
precede y produce el nuevo nacimiento. Generalmente,
estos bautistas Arminianos (y sus compañeros protestantes) describen el
acto en el que creen que el nuevo nacimiento se produce en ciertos términos
que son aceptados entre ellos mismos. A veces requieren "una decisión
por Cristo". A veces hablan de "decir la oración del pecador",
o de "hacer una decisión por Cristo". Otros hablan de "abrir
la puerta del corazón a Jesús", mientras otros le dicen a los
inconversos que "inviten a Jesús a entrar al corazón". También
pueden hablar de "aceptar a Cristo como Salvador y Señor". Sin
embargo, independientemente de los términos exactos que se puedan emplear,
el concepto básico es que a la persona perdida hay que inducirla a hacer
algo para producir su nuevo nacimiento. No puedo ver ninguna diferencia esencial entre la regeneración bautismal (requerir el bautismo para producir el nuevo nacimiento) y la regeneración decisional (requerir una decisión para producir el nuevo nacimiento) Fundamentalmente ambas son lo mismo en que requieren un acto de parte de un pecador espiritualmente muerto para que Dios lo haga vivir espiritualmente. Todos
los que afirman tener alguna semblanza de creencias bautistas sostienen
que son cristianos neotestamentarios al igual que sus iglesias. Todos
ellos sin excepción dicen que siguen las enseñanzas explícitas de esa
porción de las Escrituras conocida como Nuevo Testamento. Muchas iglesias
y ministros Arminianas hacen alarde de que sólo ellos siguen los patrones
eclesiásticos del Nuevo Testamento. Frecuentemente, aquellos que son los
más insistentes en llamarse Bautistas del Nuevo Testamento o iglesias
neotestamentarias son también quienes más insisten en demandarles a los
inconversos que "hagan algo" para nacer de nuevo. Habiendo
establecido los puntos de vista de estos Arminianos, miremos el muro de
concreto contra el que están forzados a estrellarse. El muro es éste:
para que cualquier ministro o iglesia tenga una afirmación válida de ser
una auténtica iglesia del nuevo Testamento, debe conducirse esencialmente
de la misma manera en que funcionaban las iglesias y ministros de la era
apostólica. Los asuntos que son incidentales, como el uso de bancas,
lugares de reunión, copas de plástico, púlpitos, etc., no tienen relación
con la naturaleza fundamental o básica del ministro, del grupo, o de la
clase de mensaje proclamado. Los asuntos incidentales de este tipo no nos
interesan en esta ocasión. Pero los asuntos esenciales son otra cosa. Y
es que los Arminianos han errado en una en una gran diferencia esencial -básica,
fundamental, cardinal y vital- en relación con la práctica de las
iglesias de la era del Nuevo Testamento. De la misma forma en que un árbol
es conocido por los frutos que produce, este alejamiento esencial de la práctica
neotestamentaria surge de la corrupta doctrina que creen, predican y enseñan
los Arminianos. Jesús dijo: "O haced el árbol bueno, y su fruto
bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se
conoce el árbol. (Mateo 12.33) Hablando de los falsos profetas, Jesús
dijo: "Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los
espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos,
pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos
frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. (Mateo 7:16-18) A
lo que me refiero es que existe una práctica esencial que se encuentra en
las iglesias Arminianas y que rutinariamente es seguida por todos sus
ministros, y que es fruto de un error doctrinal. No es una práctica bíblica
y está atada a la doctrina tampoco bíblica que la sostiene. El
muro de concreto contra el que todo Arminiano tiene que estrellarse es ¡la
verdad acerca de su sistema de invitación! Universalmente, al final
del servicio, sus ministros invitan a los inconversos a 'pasar al frente y
ser salvo'. Quizá sus palabras sean un poco más sofisticadas y su gramática
más precisa, ¡pero su intento es consistentemente el mismo! Es sabido
por los que han visitado sus servicios que ésta es la práctica esperada.
No
hay nada malo en urgir, exhortar, invitar y advertir a los perdidos que
deben venir a Cristo para ser salvos, o de lo contrario se perderán
eternamente. Los predicadores del Nuevo Testamento actuaron de esta manera,
pero no hicieron algo más o algo menos. Ninguna vez algún predicador
neotestamentario requirió algún acto físico sobre el asunto puramente
espiritual del nuevo nacimiento. Jesús le dijo a Nicodemo: "Os es
necesario nacer de nuevo" (Juan 3:7), pero en ningún lugar en la
Biblia encontramos a Jesús diciéndole a Nicodemo que hay algo que debe
hacer para regenerase o nacer de nuevo. El
moderno sistema de invitación que urge a los perdidos a "pasar al
frente" y "hacer algo" para calificar o para producir el
nuevo nacimiento no tiene ningún precedente bíblico. Simplemente no hay
ningún lugar en la Biblia donde algún apóstol o predicador del Nuevo
Testamento alguna vez hiciera tal cosa. Este hecho es un muro que está ahí.
El Arminiano debe hacer una de dos cosas: o aceptar que su práctica no
tiene base bíblica, o estrellarse frente a este muro en un esfuerzo de
destruir estos hechos. El uso de frases como "abre la puerta de tu
corazón y deja que Cristo entre" "invita a Cristo a que entre a
tu corazón", "repite la oración del pecador", "toma
una decisión por Cristo", etc., son todas innovaciones e inventos de
hombres. No se pueden encontrar en la Biblia ni en palabra ni en concepto.
Aquellos ministros e iglesias que insten hacer tales invitaciones, lo
hacen bajo su propio riesgo, pues por estos actos se descalifican como
seguidores del ejemplo del Nuevo Testamento. No
sólo es inexistente un ejemplo neotestamentario para participar de tal
sistema de invitación, sino que no hay ningún pasaje de la Escritura que
instruya hacer tal cosa. Los bautistas (y otros que afirman que siguen el
Nuevo Testamento) requieren la frase "Así ha dicho El Señor"
para todo lo que hacen. Entre otras razones, los bautistas no bautizamos
infantes porque 1) no hay un precedente bíblico para hacer tal cosa y
porque 2) no hay ninguna orden que lo requiera. Y lo mismo se puede decir
en relación con dar invitaciones a la gente a "pasar al frente y ser
salvo". No hay Biblia que sustente tal práctica. Quizá
sería útil para aquellos que están interesados en la verdad señalar
que el moderno sistema de invitación ¡jamás fue escuchado durante 1800
años! Al religioso humanista Carlos Finney se le da el crédito de haber
desarrollado tal invitación moderna. ¡Y ni siquiera era bautista! No
obstante, miles de los que se llaman bautistas servilmente siguen hoy su
filosofía Arminiana, a pesar de no haber ningún ejemplo o instrucción
de la Biblia para hacerlo. ¿Salvó el Señor a pecadores en los tiempos
del Nuevo Testamento? ¡Por supuesto que sí! ¿Lo hizo sin ningún
predicador que diera tal invitación? Obviamente que sí. Y podríamos
decir que Dios todavía está salvando pecadores aparte de esta maniobra
hecha por el hombre, y en algunos casos él se agrada de salvar a Su
pueblo a pesar de la misma presencia de esta práctica no bíblica. (El
hecho que Dios salve a algunos a pesar de invitaciones no bíblicas de
ninguna manera puede ser tomado como excusa para continuar con su uso) Dejemos
al Arminiano que formule todos los argumentos que quiera. ¡No puede
escaparse! ¡Ahí está el muro y es el muro de la Palabra de Dios y los
hechos de la historia del Nuevo Testamento! No hay el más remoto indicio
de que algún predicador de la época apostólica haya invitado a los
inconversos a "pasar al frente para ser salvo" Ni tampoco existe
ninguna instrucción de parte de Dios para comenzar a hacer tal cosa. El
muro permanece ahí. Los hombres e iglesias que requieren esta innovación
-esta práctica hecha por el hombre- están actuando sin ninguna base en
las Escrituras. Dejemos
que se golpeen la cabeza todas las veces que quieran. Nunca encontrarán
alguna prueba bíblica para su práctica. Este muro se extiende en todo el
tiempo y en toda la revelación divina, d modo que nadie puede esquivarlo
o saltarlo. Todo hombre honesto lo tendrá que admitir.El sistema de
invitación es un fruto corrupto del corrupto sistema doctrinal que hace
al hombre el dueño de su propio destino. En cualquier grado que se siga,
el sistema arminiano le roba a Dios su majestuosa soberanía sobre las
almas de los hombres. "Todas las almas son mías..." (Eze. 18:4)
y Él tiene el derecho de hacer lo que quiera con sus criaturas. Algunos
arminianos están dispuestos a usar el término soberanía en relación
con ciertos aspectos, pero limitan el derecho de Dios de dispensar su
gracia como él quiera. Ellos permiten que Dios sea soberano en todos los
asuntos, excepto en la salvación de los perdidos. Su doctrina corrupta es
ésta: el hombre es el dueño de su propio destino, Dios no está en
control. El hombre determina su destino eterno: como un criado obediente,
Dios sólo puede responder a la decisión de los pecadores espiritualmente
muertos. De esta manera, Dios queda reducido a un ansioso espectador tronándose
los dedos que sólo puede reaccionar a la decisión de su propia voluntad
de pecadores muertos y salvarlos después que hayan "decidido por
Cristo". La
corrupta raíz doctrinal se observa cuando los hombres niegan que el
hombre está totalmente depravado y por tanto, totalmente incapaz de hacer
algo por su condición espiritual. La Biblia dice: Y él os dio vida a
vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados";
también dice aun cuando estabais muertos en delitos y pecados, él nos
dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)" Efe. 2:1,5.
La palabra griega para muerto es nekros, y significa cadáver. Es obvio
que Dios quiere que entendamos que una persona perdida puede hacer tantas
cosas por su nuevo nacimiento como las puede hacer un cadáver: NADA. El
Arminiano dice que cualquier perdido puede venir a Dios SI QUIERE hacerlo.
Olvidemos lo que dice el Arminiano humanista. Leamos lo que dice Dios y
creámoslo. La palabra poder significa "tener la capacidad de hacer
algo" El Arminiano dice "los hombres pueden", pero Dios
dice "¿Podrá cambiar el etíope su piel y el leopardo sus manchas?
Así también, ¿podréis vosotros hacer el bien, estando habituados a
hacer lo malo? (Jer. 13:23) Jesús
dijo: Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere;
y yo le Una
vez más, esta corrupta raíz doctrinal se puede ver cuando los hombres
insisten en que
(Juan
17:2) En la misma oración, deliberadamente Cristo dejó claro que él no
estaba orando por "el mundo" (de acuerdo con la enseñanza
Arminiana "el mundo" significa toda la humanidad), porque dijo:
"no ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste;
porque tuyos son" y otra vez " porque no son del mundo, como
tampoco yo soy del mundo" Dios le dio a Cristo algunas personas
y fue por ellas que murió para pagar sus pecados. Esta
raíz doctrinal corrupta se puede ver una vez más cuando los hombres
insisten en que Una
vez más, Jesús dijo: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda,
ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le
amaré, y me manifestaré a él. (Juan 14:21), lo cual muestra que el amor
de Dios y el amor de Cristo está dirigido hacia personas específicas, no
hacia la humanidad en general. Aun en el Antiguo Testamento queda claro
que Dios odia a ciertas personas (no sólo sus pecados), porque dijo:
"Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma:... El
testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre
hermanos. (Proverbios 6:16,19) Estos son personas individuales a quienes
Dios odia. Similarmente, el salmista escribió lo siguiente acerca de
Dios: "Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a
todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al
hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. (Salmos 5:5,6) (Abominar
es sinónimo de aborrecer) Proverbios 22:14 dice:
Es
obvio que algunos hombres son odiados o aborrecidos por Dios. Una vez más,
en el Nuevo Testamento leemos: "Porque el Señor al que ama,
disciplina..." (Hebreos 12:6), en donde todo el argumento es este:
aquellos a quienes Dios ama los disciplina. A otros no los disciplina
porque no los ama, ya que son bastardos y no sus verdaderos hijos. Juan
profetizó de aquellos miembros de la pequeña iglesia en Filadelfia:
"He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen
ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y
se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. (Apo. 3:9) -obviamente
en contraste con aquellos a quienes Dios no ama, pues de otro modo su amor
por ellos no significaría nada. Con frecuencia se cita Juan 3:16, pero
todo estudiante honesto de la Palabra debe admitir que Juan usa la palabra
" mundo" de muchas formas, ninguna de las cuales se refiere a
todos los hombres que hayan vivido o que vayan a vivir. Existen
otras corrupciones doctrinales que también son parte de la raíz del
fruto corrupto, Y
así, al lector Arminiano, en cualquier grado que Ud. esté infectado con
esa corrupta ¡Olvídese
de su práctica no bíblica y de la doctrina corrupta que la engendró y
la exige! Si Ud. es un cristiano del Nuevo Testamento en una iglesia
neotestamentaria, Ud. debe vivir y practicar aquellas cosas divinamente
reveladas que fueron creídas y practicadas por las iglesias del Nuevo
Testamento. El continuar con estas práctica sin fundamento bíblico que
son sus invitaciones le marcan a Ud. como algo distinto del Nuevo
Testamento en doctrina en práctica.
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